lunes, 28 de marzo de 2011

martes, 22 de marzo de 2011

¿Sabeis?

¿Sabeis? No me gustan las etiquetas, pero hoy.. voy a distinguir rápidamente a los dos tipos de personas que tienen blogs:

-Los que creen que escriben bien pero... no
-Los que saben que no escriben bien, y así es.

(Me autoincluyo en el segundo)

¡PAZ!

miércoles, 16 de marzo de 2011

CARTA:

    Nadie lo dijo antes y yo no tengo porque hacerlo. Mi vida no es ejemplar y tampoco quiero demostrarlo, no hay necesidad de eso, no, claro que no. Sé que has visto mi imagen y que sabes mi nombre y el de mis amigos, has escuchado mi voz recorrer tu casa, tu sala, tus oídos, tu mente, tus recuerdos… y aún así no eres capaz de decir que me conoces… pero, ¿lo haces realmente? ¿Qué te hace pensar eso? Ese pequeño sentimiento de propiedad que tienes hacia mí, me miras como un objeto, como algo tuyo, algo de tu posesión… No quiero decir que no lo sea, más bien lo soy, te pertenezco desde el momento en que abrí mi alma, escribí un par de canciones y las regalé a tu mundo, decoré un par de mentiras blancas bañadas en sangre, las pulí y cuide hasta que crecieron y se transformaron en dolorosas verdades.  Y tu, las has asimilado y embellecido hasta hacerlas sentir propias, como sanguijuelas hambrientas que devoran y desgarran tu garganta día a día.
  
  Está bien, te lo diré de una vez… no soy el hombre que crees que soy, has encarnado algo en mí que me presiona a ser mejor y a entregarte todo cada vez que puedo; sin duda estas decepcionada. Creíste que no cambiaría, que mi vida seguiría inmutable por el resto de la eternidad,  pero no fue así y créeme, he nacido y he sido enterrado tantas veces dentro de este húmedo y estrecho ataúd que algo en mí ha evolucionado y me ha hecho pensar de manera diferente. Tal vez todos lo hacemos, todos cambiamos alguna vez y que tu sigas enterrándote y cubriendo de tierra tu pasado, es tu problema y no el mío.
   
 No soy un Mesías, no predico, mi vida no es fácil, lloro, tengo miedos,  muchos miedos… soy inseguro y me equivoco fácilmente, pero aún así soy glorificado y amado; idolatrado y odiado e incluso, muchos de vosotros me habéis consumido de tal forma, que me habéis hecho parte de vuestra vida diaria. Vivís en función de mi, respiráis pensando en mi e incluso, algunos se dan el lujo de crucificarme ante miles de prejuicios que florecen cada día más. El rumor. ¿Me equivoco al pensar que nunca creíste que acabaría de esta forma? ¿Qué te limpias los ojos con la manga de tu camisa y miras sobre tu hombro cada noche pensando “que cambiado está, no es él, quisiera que volviera a ser como antes” pero, cariño, yo no vine aquí a complacerte, no nena, yo no nací para eso. Me conoces hace unos escasos 5 años, ¿recuerdas cuando me viste por primera vez? Yo lo hago perfectamente: estabas atónita mirando la pantalla de tu televisor, sentada en tu cama o tal vez en un cómodo sillón, allí, mirándome fijamente… a mí, un idiota, con pelo largo, rechazado socialmente, con ganas de cambiar el mundo, vestido de corbata y con maquillaje en la cara. Te amé, me amaste.

   Dos o Tres minutos después ya estabas planeando algo grande, buscaste más sobre mí, viste mis fotos y nuestro mundo se volvió uno solo. ¿Podrías describir ese momento exacto? ¿Ese momento, cuando notaste que no estabas sola en el mundo y que un idiota como yo también existía, tal vez lejos, pero que respiraba igual que tú?
  
  Ya te lo he dicho, no soy un ídolo, soy un pobre ser humanos más. Siempre esperas que diga lo que quieres oír, que nuestra relación durará para siempre, que algún día tus manos y las mías se juntarán, que susurraré en tu oído y te amaré hasta que seamos sepultados bajo el manto gris de una tarde de invierno… ¿Pero te has puesto a pensar, cuantas personas esperan eso de mi también? No puedo multiplicarme, lo siento.

   En un soplo del viento me convertí en ese ser ruin que siempre odié, ¿pero acaso no estuvo siempre escondido en mí con ganas de aflorar a la luz? Allí estaba, abriéndose paso a empujones entre la multitud para ser tuyo, para ser imborrable e indeleble y para que tú tuvieras dominio sobre él, sobre cada sentimiento y cada motivo inventado para hacer justicia a las situaciones influenciadas por mis palabras… Tienes el dominio sobre eso,  pero lamentablemente el dominio sobre lo que hago o no, el dominio sobre mi existencia lo tengo yo, te guste o no.

   No quiero hacerte sentir mal, pero es la verdad,  me has herido y te he herido, te he llamado mi amiga y me has hecho tuyo tantas veces en tu imaginación que empecé a sentirte casi real… Sé que me amaste con todas tus fuerzas y que gritaste y lloraste por mí, pero no he dejado de ser esa figura idealizada que yo mismo en algún momento creé, ¡ese ser modelado a mano que te tragaste y a quien te aferraste fielmente! No, yo solo te ofrecí un poco de lo que podía llegar a ser, y tu lo tomaste y lo convertiste en lo que te dio la gana, te identificaste conmigo y me diste atributos que nunca tuve y que tal vez nunca tendré, me convertiste en la más bella poesía viviente, pero cambié, amor, cambié… y tan pronto mi alma se vio sedienta de poseer a otro yo, dejaste de creerme coherente, no soy inmutable, mi pequeña, no lo soy… El tiempo pasa y me toca, me afecta y se lleva lo mejor de mi cada día. Lamento no ser quien quieres que sea, lamento que no puedas hallarte cómoda contigo misma, pero si te pidiera un modelo, un prototipo del hombre que quieres que sea para que pudieras estar bien conmigo y contigo a la vez, estoy segura que no podrías decir ni una palabra.

   Te doy lo que soy, tómalo o déjalo, pero no esperes recibir de mi lo que nunca nadie te dio antes, solo te pido que no olvides mi esencia y que me ames si es que estas decidida a hacerlo tanto como yo te amo. Aunque no lo creas te amo. Si, lo sé, no te conozco ni sé que facciones tiene tu cara, pero ¿en quién crees que pienso cada vez que escribo? Pienso en ti, nena, en ti cada día, y trato de apartar al villano que me corrompe para ser puro y bello ante ti, aunque seas incapaz de ver más allá de lo que soy en tu imaginación.

   No espero cumplir con la más mínima de tus absurdas expectativas, no tengo intención de hacerlo ni quiero verte llorar ante la leche derramada, soy lo que tu creaste, un individuo maravilloso, utópico, salvador de almas y amante, pero también villano, ruin y consumido… irreal y poético. Al mismo tiempo mentira, al mismo tiempo verdad. Alguien que intentaste que te complaciera con prototipos que nunca han estado presentes… soy humano, no lo olvides. Seguro en este momento estoy haciendo algo, ¿qué crees que hago ahora mientras tu lees esto? Seguramente asuntos de mortales.
  
  Somos tu y yo, en este infierno interminable, tu mi fan, yo tu ídolo y así será siempre. No soy más que un nombre escrito mil veces en tus muñecas. Creo que no nos habíamos presentado antes… Gerard Way, sí, ese es mi nombre.

martes, 1 de marzo de 2011

¡Quiero un telescopio!

Más o menos así:
Mola, eh!